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Terra
La Coctelera

El cielo volvera a ser azul...

Muchas veces me he repetido esa frase. En momentos duros. Hace hoy algunos anos la incertidumbre me hizo arrodillarme y mirar al cielo. En aquel momento estaba azul. Azulisimo. Tan azul que las Torres se divisaban perfectamente en el horizonte, con una cabellera de humo. Todos pensamos que desalojarian a la gente. Pensamos que moririan solo unos pocos. Pero murieron muchos. Hoy tantos anos despues el cielo ha amanecido gris. Si aquel dia el cielo hubiera estado asi, probablemente, nada hubiera pasado. Pero a veces elcielo azul o negro no refleja el verdadero estado de animo. Hoy, como aquel dia, mi corazon esta negro. Como el carbon. Pero el viento soplara y borrara las nubes que enturbian el cielo. Y volveremos a sonreir. Seguro. Ojala.

De vacaciones y otros lujos

Hoy me han preguntado si alguna vez me habia quedado sin vacaciones por trabajar. He levantado la vista y, de repente, me han entrado unas ganas de llorar horribles, como de vomitar. He dicho que no, pero que casi. Y ahi ha quedado todo. Dinero o tiempo libre? El dinero todo lo puede en esta sociedad. Incluso comprar la sonrisa de una persona que se queda sin vacaciones por trabajar. Pero mi sonrisa no esta en venta, no, no lo esta. Y eso duele mas todavia porque el dinero no puede (no podria) compensar el vacio interior de quedarme sin vacaciones. Asi que no habria sonrisa. Y sin sonrisa solo quedarian esas ganas de vomitar. Inmensas. Todavia las siento si lo pienso de nuevo, al escribir este parrafo. Como un gusano que corre por el esofago hasta llegar a la laringe y que se queda ahi, atascado en la garganta sin poder salir. Con ganas de dar cabezazos inutiles contra la mesa hasta que el gusano salga con la rabia y el vomito. Es como si de repente borraran tu ilusion, toda la ilusion. Es como si de repente te dijeran que pueden controlar lo que te hace feliz a golpe de mando. Que controlan tu vida y que, al fin y al cabo, no eres mas que uno de tantos esclavos a los que se les puede hacer feliz con dinero o humillar con una orden. Hay dias que son asi.

De repente, frio

De repente me envolvio el frio intenso del aire acondicionadodentro de la limusina. Mi cerebro descendio un par de grados de temperatura y volvi a la realidad. Eran ya casi las once de la noche cuando logre salir del trabajo tras una jornada maratoniana. Casi catorce horas de trabajo ininterrumpido. Ni me habia dado cuenta de que me habia pasado el dia sin ni siquiera beber un vaso de agua o ir al aseo. Era de noche, claro. Y afuera hacia un calor y una humedad pegajosas e insorportables. Los minutos que tarda la limusina en recorrer Madison me sirvieron para pensar y volver a ser yo. Como un momento de reafirmacion personal. Estaba cansada y a la vez no queria que terminara esa parte del dia donde era, por fin, libre. LIBRE. Libre como los que pasean sin rumbo por la Quinta Avenida, mirando tiendas y vagueando entre semaforos. Libre para pensar en mi y en los mios. A veces, frente a este ordenador, solo echo de menos ser libre. Asi de simple.

Abri pagina web del diario el mundo urgente aparecia

Abri la pagina web del diario "El Mundo". Un "Urgente" aparecia subrayado en letras rojas. "Caspita!" (que bien suena esa olvidada palabra). Siempre que hay un urgente en El Mundo o bien Letizia esta embarazada o ha sucedido un atentado multitudinario. Esta vez me tocaba cerca: "Urgente: Una explosion ha derrumbado un edificio en el centro de Manhattan. Las autoridades investigan si se trata de un atentado." Eran las seis de la tarde y yo no habia oido nada. Me asome a la ventana: la gente caminaba normalmente por la calle. Decidi cercionarme en la fuente, Reuters. Nada. Luego probe en CNN. Si, la noticia aparecia ya reflejada, pero se matizaba que no parecia tratarse de un atentado si no de un incendio en un transformador electrico.
Volvi a El Mundo. Ahora el tamano de las letras aparecia incluso mas grande. Se hablaba de gente huyendo despavorida, multitudes a la carrera... Volvi a mirar por mi ventana. Pues nada. Los turistas seguian a lo suyo, lamiendo sus helados y cargando con sus bolsas de camino a sus shows.
Consegui enlazar con un video de CNN-Live. El periodista habia enganchado una corbata cualquiera al salir del trabajo y se habia remangado la camisa. Entre el sudor, sus ojos relucian de un extrano placer. Mientras se movia con total libertad entre los bomberos y las vallas protectoras, utilizaba todas aquellas palabras que sus interlocutores estaban deseando oir: terror, pavor, horror, miedo, multitud, desbandada... Era como un profeta del siglo XXI prediciendo la catastrofe. Mientras su cara roja se dirigia, microfono en mano, hacia todos aquellos curiosos que sacaban fotos del desastre con sus moviles, sabia perfectamente que, con un poco de suerte (mala suerte) habria solucionado el fin de la temporada. Y se sentia orgulloso de si mismo entre el desconcierto.
Afortunadamente no paso nada. Bueno si, murio una persona y veinte quedaron heridas. Pero eso no es la noticia que aquel periodista estaba esperando. No es la noticia que nos mueve y nos retuerce las tripas. La linea de metro quedo inoperativa entre la calle 86 y Brooklyn Bridge. Muchos casi vomitaron la cena al oir que tendria que ir en taxi a casa. Otros, como aquel periodista, volvieron cabizbajos a su oficina, colgaron la corbata mugrienta, y esperan a que, una vez, mas, la catastrofe se cruce en su camino, aunque, eso si, no los pille en medio, para que puedan seguir grabando.

La sonrisa del conductor del bus

Hoy ha diluviado todo el dia. Un calor de esos pegajosos, como en el Amazonas. La silueta de los rascacielos se desdibujaba en lo alto de Manhattan, como en una especie de esfumato de skyline. Incluso las letras de General Electric, en lo alto del Rockefeller, no se veian desde la distancia. Ha llovido mucho. Pero parece que ya ha parado y el sol asoma por la ventana, escapandose entre las nubes. No ha habido manera de venir andando a trabajar. El M3, el bus que baja la Quinta Avenida, estaba lleno por la manana. El conductor, un tipejo latino color cafe,sonreia y silbaba alegremente, mientras la gente entraba a trompicones, mojando al personal con sus paraguas encharcados. La ciudad se para cuando llueve. Todos parecen enfadados, sin saber donde meterse. Y a mi que me gusta la lluvia... Como al conductor, que parecia sentirse el superheroe salvador de todos aquellos que luchaban contra la tempestad. Ese sentimiento de "deber cumplido" que solo existe en este pais. El saber que trabajando se ayuda a los demas, sin importar en que. Es curioso que todos se sientan heroes en el dia a dia. Los barredederos, los bomberos, los carteros, los conductores de autobus... El servicio a la comunidad. Ese sentimiento que afloro el 11 de Septiembre y que conmovio al pais entero. Tal vez tengamos que aprender a veces de este pais en lugar de criticarlo tanto. Tal vez tengan mucho que ensenarnos. Por ejemplo a sentirnos orgullosos de lo que somos. Que no es poco.

La chica de la ensalada

Me dijo si podia ir al aseo. Si no me importaba quedarme en la barra, mientras esperaba. Para nada. Que importan tres minutos de soledad? Juguetee con mi copa de chardonnay. Mire a la camarera. Mire a la barra mugrienta. Y alli en la esquina, me fije en ella. No era alta ni baja. Ni resultona. Tambien jugueteaba con una copa de vino, en soledad. Y miraba atenta el menu. Frente a ella, una ventana. Nada mas. Sus tres minutos eran veinte, treinta. Pidio una ensalada cesar. Volvio a sorber el vino y a observar la nada por la ventana, perdiendo su mirada en el horizonte. Regresodelaseo a los tres minutos de reloj. Pero nadie regreso paraacompanar a aquella chica de la ensalada. Segui pensando en ella mientras hablaba del siguiente paso en aquella tarde del sabado. Comio su ensalada, pago, se fue.Nunca hubo nadie que volviera a los tres minutos aacompanarla.
Es dura esta ciudad.

Mis quince minutos de paseo

He salido quince minutos a pasear. Quince minutos de tranquilidad despues de una semana interminable de trabajo. El dia se ha ido nublando progresivamente, hasta hacer mis quince minutos los mas oscuros del dia. Quiza acompanando a mi pensamiento...
Cruce la Quinta Avenida. Los turistas se arremolinaban como gatos hambrientos alrededor de las tiendas perennemente "on sale". Es la muestra del capitalismo bien entendido: cuanto mas barato, mas se vende. Sin control. Sin leyes anti-dumping. Simplemente jugando con la psicologia de aquellos que piensan que hoy, un dia cualquiera, han hecho el trato de su vida al comprar una pashmina en la Quinta Avenida por cinco cochinos dolares. "Una pashmina", pense, "con este calor?".
Los ejecutivos tomaban el sol en las escaleras donde los sintecho se mean todas las noches. Es el antes y el despues de la gran ciudad.La escalera de la Catedral de San Patricio democratiza la ciudad: durante el dia sirve como mesa para el sandwich del ejecutivo y durante la noche como water para el homeless. Pero claro, nunca se juntan. Nunca se venutilizando el mismo espacio.
Los ejecutivos se estiran bajo el sol, como lagartijas. Rien y piensan en el fin de semana. Hablan en sus moviles yBlackberries de ultima generacion. Dentro de unas horas estaran de camino a suburbia, donde les esperan sus mujeres, sus barbacoas, sus coches familiares SUVs...
Los homeless se preparan para lanoche.Cargados de cartones y mantas solo salen a la superficie por la noche. Parece que desaparecen durante el dia para que los ejecutivos puedan tomar su sandwich sin preocupacion.
Pero todos comparten el mismo espacio. Las escaleras de San Patricio.
Mis quince minutos se acaban. Vuelvo a encerrarme en la jaula de oro. Cuando salga ya no estara nadie tomando el sol. Los homeless habran tomado sus puestos. Y yo, al fin, podre irme a casa.